Detectives Investigamas. Lo que solo ve la cámara del detective privado.

Publicado: Sábado, 21 Febrero 2015

 

Una vez confirmada la solicitud de investigación y confirmado el interés legítimo de la persona o empresa que solicita la investigación, el detective actuante empieza a guardar "aparatos electrónicos" en sus maletines profesionales, debidamente organizados y con la mayor destreza posible, saliendo a la calle a realizar la investigación de campo.

Desarrollo:

El detective después de situarse en el punto estratégico adecuado husmea es su bolsillo y extrae lo que es una de sus principales instrumentos de trabajo LA CÁMARA.

¿Que se ve a través del objetivo de la cámara del detective? 

Eso es lo que quisieran saber muchas personas que se ven inmersa en un procedimiento judicial por un despido, o por bajas fingidas, así como otros que más allá de las sospechas temen haber sido cazados por el objetivo del detective.

Cada situación es distinta, como lo es también cada investigación. El detective privado comienza su trabajo dispuesto a utilizar tres ojos de observación para que no se le escape detalle alguno. Tiene dos con los que capta la situación tratando que las décimas de segundo que dura un parpadeo, se convierta en milésimas, y el tercero que se pone en funcionamiento para recoger la oportuna prueba.

El sujeto investigado sale de su portal, introduciéndose en el vehículo de su propiedad, pero la cámara del detective ya ha captado ese momento. Se puede comprobar que en vez de dirigirse al lugar donde supuestamente tenía una reunión, estaciona su vehículo en un restaurante restaurante lejos del destino previsto. se apea del mismo, y se encuentra con una persona de sexo femenino. Después de haber hecho las indagaciones oportunas el detective se da de cuenta que no corresponde a ninguno de sus círculos recogiendo las imágenes de tan inesperado encuentro. Con la paciencia que caracteriza la profesión de detective privado y después de una larga espera, la pareja se dirige de nuevo a su vehículo, pero, ¿hacia donde? Eso es algo siempre incierto la cosa puede acabar a doscientos metros del lugar, como iniciar un largo desplazamiento a Asturias, Salamanca, o León. Pero en este caso no ha sido a ninguno de los sitios esperados, el vehículo se dirige a la loacalidad de Zamora, algo que la parte contratante había descartado por completo y se le escapaba a sus sospechas de infidelidad.

Detenido el vehículo en la citada localidad y a mucha distancia de su domicilio conyugal, el objetivo se ve más libre e impune, fundiéndose en un emotivo y cariñoso abrazo con la persona que le acompaña. 
El tercer ojo del detective ha registrado el tan fugaz desplazamiento como el tan elocuente encuentro, cerrado su tercer ojo cuando ambos hacen entrada en un hotel de la mencionada localidad.  

Al día siguiente y entre papeles que solo puede ver con ojos propios recoge de nuevo su cámara e inicia su trabajo para desmontar la falsedad de un trabajador que manifiesta a su médico y a su empresa el tener un dolor inexplicable que le impide hacer esfuerzos, con la consiguiente baja laboral que ello conlleva y en este caso una de las muchas bajas ficticias.

Nos situamos en una acera cualquiera de una calle de Málaga, y observamos como el individuo se dirige a una gasolinera próxima a su domicilio a pie, evidentemente no va repostar, el no se alimenta de gasolina, pero algo se cuece o se ha dejado de cocer porque vemos como después de pagar al trabajador de la gasolinera, éste se acerca con él para coger una bombona de gas butano. Entre bromas la compañera detective y yo elaboramos una hipótesís (será un ejercicio de rehabilitación para ese fuerte dolor de espalda). Se dirige con el peso encima a su domicilio situado a 200 metros de distancia y ahora lo entendemos que la carga se le hacía pesada porque le espera su mujer en el portal y osada y cortesmente le entrega una bolsa de la compra la cual se dispone a transportar (buen esposo donde los haya).

Ya puede descansar el tercer ojo, aunque la labor del detective continúa hasta la redacción final del informe escrito, que tendrá que ratificar en el juzgado. Hasta entonces mantendrá los otros dos ojos restantes abiertos.